DEPORTISTA CON BOTA DE TACÓN
Cuesta creer que en su familia nadie se haya dedicado al flamenco cuando tan hondo lo lleva. Pese
a estar desde pequeño rodeado de toques de guitarra como los de Niño Ricardo o quejíos como
los de Pepe Pinto, ningún ascendiente buscó vivir de este mundo.
Emilio Ramírez “El Duende” (Arahal, 1982) es de las personas que defienden a capa y espada sus
raíces humildes y el pueblo donde creció: Arahal. Hereda tanto de su madre como de su padre el
gusto por los cantes antiguos aunque reconoce que por la parte paterna es más acusada esta
pasión. Su padre, de Paradas, pertenece a una estirpe de grandes aficionados de los que
entienden que incluso hay que tener temple para saber escuchar.
Comenzó bailando con cuatro años siendo un entretenimiento junto a sus hermanas y a la edad de
diez años ya tenía claro que eso era lo suyo.
Recuerda sus años de alumno con grandes del baile. Destaca de esta etapa su experiencia con
Farruco, aquel del que aprendió el dominio en el escenario.
Ha recorrido el mundo entero demostrando su talento: Nueva York, Roma, París... Son una
muestra de la gran lista de lugares visitados por este arahalense universal. Se sorprende cuando
en muchas ocasiones hay personas que viajan desde cualquier parte solo por verlo. Su esfuerzo,
tras tantos años en los escenarios, le ha asegurado una gran legión de seguidores.
Un esfuerzo que se materializa con la preparación de todo un deportista profesional: dieta
cuidada, ejercicio diario y acompañado de cuatro horas al día de ensayo. Las tardes toca hacer
hasta tres pases de hora y media cada uno en el tablao sevillano “El Palacio Andaluz” donde
desde hace unos años es el director artístico.
Ganador del premio nacional de arte flamenco en dos ocasiones (Ubrique, 2010 y Córdoba, 2013)
no solo disfruta con el Flamenco. Confiesa su debilidad por el fútbol y lo que disfruta “echándose
un partido” con sus amigos cada vez que puede. Además, tiene otra gran pasión, entendida desde
la trabajadera, por la Virgen de los Dolores de la Hdad. De la Misericordia y la Virgen de las
Angustias de los Gitanos de Sevilla.
Cuando más a gusto se siente es bailando una soleá pura con traje de chaqueta. Asegura que la
indumentaria es muy importante para diferenciar un palo de otro. Defiende la innovación aunque
él se considera de los puristas dentro de su campo.
Destaca en el baile a Manuela Carrasco por su empaque y majestuosidad, casi con los mismos
adjetivos, resalta en el cante a Manolo Caracol.
Se siente ilusionado por el proyecto que está llevando a cabo con una productora asiática para la
realización de un documental sobre el Flamenco donde él mismo es el protagonista. Tendremos
que esperar un año para poder ver a nuestro paisano a través de la óptica china.
Clásico pero innovador, humilde pero grande en el taconeo, son algunos de los epítetos que
podemos encontrar en “El Duende”. Un arahalense que con su esfuerzo y su valía en el tablao está
escribiendo una página de oro en la gran historia del Flamenco.
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*Semblanza realizada para la revista de la LIII Feria del Verdeo de la Agencia Publimoro. Agosto 2019.


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