ACEITUNAS DEL RECUERDO
Guardo con mucho cariño estos días de noviembre. El Verdeo se nota hasta en la casa donde "no hay tierras". La recolección muestra sus mejores frutos y por supuesto, todo arahalense tiene algún recuerdo relacionado con las aceitunas.
Uno de ellos, la imagen de mi abuelo, mandil ceñido a su cintura y como todo un jefe del mejor de los restaurantes , dando indicaciones a todos los que estábamos alrededor: "corre a por naranjas amargas a la Calle Victoria, antes que las quiten"; "qué buenas cabezas de ajo has traído".
Con esmero y maestría, las seleccionaba para posteriormente aliñarlas. No recuerdo exactamente pero estoy en que, posiblemente, se escuchara algún disco de Valderrama, Piquer o alguien grande de la copla.
Esa larga espera en las cántaras y en las garrafas con tapa amarilla se traducía, con el tiempo, en la satisfacción de una labor conseguida y que si fuera posible, hasta el hueso se comería.
Herencia que de padres a hijos se transmite, ojalá algún día consiga que las aceitunas que aliñe se acercen, al menos un poquito, a como tú las aliñabas.

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