BEATUS ILLE

El sol ilumina la calle, 
ensombreciendo grietas y vanos, 
marías con delantales al talle, 
jarrillos de lata en mano 
regando esos geranios 
por los que no pasan los años. 

Huele desde el infernillo a papas guisás: 
“Anda, Luisa, échale la carne que cazó el Pascual” 
La abuela pegada a la copa de cisco, 
remendando el descosío que el nieto hizo 
y mientras Manuel sentado al sol 
haciendo con una caña soniquete, 
golpeando el suelo, erre que erre. 

Las dos. El sol calienta la calle, 
sombreros, zoletas, mulas y arados 
por encalados vuelven en pasacalles 
en busca del descanso esperado. 
Madre, que ya oigo al Pascual; 
“Ea, otro día que echó la jorná”.

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