AÑO NUEVO ARAHALENSE
![]() |
Dentro de la oficialidad y rigor de la noche del 31 de diciembre con su correspondiente bienvenida al año venidero y a la postre, la de todos nuestros nuevos propósitos, parece que lo de empezar el año nuevo en enero gusta aplicarlo a todos los foráneos menos a la gente del pueblo, sí del pueblo. Somos los únicos de la redonda que cuando queremos referirnos a nuestro lugar de origen no nos referimos a él por su topónimo sino por su condición: la de PUEBLO.
Aquí el año comienza con la Feria; tras el duro y largo estío en el que salir por las tardes en compaña de la "fresca" -ente que todo el mundo quiere mucho por lo visto- además, es la época de salir temprano a los mandaos porque después "se echa la calor encima". El mes de agosto, cual mes de diciembre para el resto de pueblos, desembocará en el año nuevo arahalense.
Un año nuevo que a falta de recibirlo con uvas, le damos la bienvenida con las mejores de las aceitunas porque sí, el pueblo, es la cuna de aceitunas de mesa y en vez de cantar villancicos se cantan sevillanas. Desde aquellas de las más añejas que toda madre o abuela aprendieron a tocar al son de las castañuelas "riá riá pitá" de los Hermanos Reyes, Pareja Obregón, Marismeños hasta las más actuales como las de Paco Candela. Y hablando de Reyes, para monarquía de este nuevo año arahalense, qué mejor que S.S.M.M. Los Romeros de la Puebla. Y por supuesto sin olvidarnos de aquella que todo el mundo se sabe -aunque sea sus primeras estrofas- de D. Francisco Palacios "El Pali". Hecha desde el cariño y la amistad que se profesaban entre un grupo de arahelenses y el trovador de Sevilla que en una de sus habituales visitas al Cortijo "El Pilar", entre vino y tabaco de picadura se forjó la sevillana:
Arahal es un suspiro de flor morena,
Qué bonita es su madre la Magdalena...
Los Reyes vale, pero ¿y los regalos del día 6? Los mejores regalos del pueblo es poderse reunir de nuevo -al igual que cada tarde de Jueves Santo- en cualquier caseta y después, el jornal tras trabajar por sendos olivares. Y si hay carbón, que sea para aquellos que no respetan a quienes cogen del árbol más alabado el oro que cada día está en nuestra mesa a la hora de comer.
Más de medio siglo de Feria en septiembre, atrás quedaron esas ferias en "La Fuente" y mucho más, aquella Feria Patronal de Julio, fiesta donde en el año 1910 por primera vez Juan Belmonte toreó aquí... En el pueblo.
Su alumbrao, coronación y pregón -de gran abolengo- para gloria de todo Arahal y después... Al recinto.
Luces, gentío, barrunto de personas de un lado a otro, "venga ganen premio", "prueben nuestros churros con chocolate", niños intentando convencer a un padre cansado que otra ficha para alguna atracción es posible, gitanas guapas de traje de mil sueños, madres orgullosas viendo a su hija por primera vez montada en el caballo de cartón vestida de faralaes haciéndose una foto para guardar en aquel albúm del salón, jóvenes y no tan jóvenes bailando, riendo, disfrutando... Feria.
Decía Serafín Ávila en su libro de Arahal que la interpretación del nombre de la localidad según la voz íbera puede significar "planicie y llanura": Pues no veas la llanura que tienen las cuestas de la feria y lo plácida que se hace cuando tienes que subir y bajar unas pocas de veces.
En estos días venideros, recomiendo e invito a que no se nos borre de la mente esa letra que tanto éxito dieron a Los Marismeños:
Vive la vida cantando, ríe si puedes reír,
que te llegará ese día en que te toque sufrir.
Vive la vida,
que en ella nada es verdad ni mentira,
todo es según el color con que se mira.
¡ARAHAL, feliz Fiesta del Verdeo! ¡ARAHALENSES, a disfrutar! Que nuestra feria sea igual de exquisita y perfecta que cualquier pase de pecho de Curro Romero en una tarde maestrante donde el silencio sólo se atreve a romperlo los vencejos.
Es la alegría, es la Fiesta del Verdeo, es la Fiesta de los arahalenses en su Año Nuevo.
fuente imagen aiontv


Comentarios
Publicar un comentario