TIEMPOS MODERNOS
Con las calores típicas de Pentecostés comienza junio. Es el mes en el que muchos acaban su calendario laboral, el del último empujón a los estudios, el de la temida PEBAU (o Selectividad o cómo quieran llamarlo cada año el Gobierno), de preparar piscinas, de gazpachos agradecidos al mediodía y si estamos en Arahal, no hace falta especificar más.
Ermita blanca, abierta de par en par. Abuelas, madres, vecinos, van hacia sus puertas dirigidos por el sonido de su escueta espadaña. Es pequeña aún así hasta los topes. Sube el primer cohete al cielo: Comienza el Triduo a San Antonio.
"Si busca milagros mira..." suena en todo el barrio durante la Eucaristía; un descanso y a seguir con los farolillos, flores de papel y banderolas: "Todo es poco para Él", me comentaba una vecina que con suma destreza hacía flores blancas y marrones para el vecino más Santo y Bendito.
Siguen los cohetes que suben a un cielo sumergido en el arrebol de una tarde de principios del estío. Esa pólvora cambiará la hora de ser lanzada al domingo por la mañana: San Antonio sale a la calle. Con el rezo del Santo Rosario llega a la Parroquia, la mayor de la provincia. Cuando se encuentra en sus andas en el altar mayor, miras hacia la puerta y está todo lleno. "Mira que es grande la Parroquia pero más grande es la Fe hacia San Antonio"; "Han tenido que poner hasta las bancas del Sagrario" dice una paduana de medalla de oro con la imagen de San Antonio en su cuello colgado todo el año y toda la vida. Y a lo que añado: con instantáneas así no hace falta dudar sobre el patronazgo del fraile franciscano más querido de Arahal.
Todo es júbilo, San Antonio sale en busca de Casa. Paso por alto cualquier problema o malentendido porque pienso que San Antonio es más importante que cualquier problema terrenal y seguro que pondrá orden.
Entra. Se repite la estampa de siempre, caras de todos los años y si falta alguien, teniendo siempre presente a aquel que no ha ido detrás hoy.
Sea el año que sea la imagen es la misma. Se bendice el pan y todo el mundo, cual regalo de 6 de enero lo guarda como oro en paño. Hoy es el día que mejor y más bendecido se come en las mesas de Arahal. Ha comenzado la cuenta atrás, lo sabe el joven músico que debutará este año, Rosarito quien vive puerta con puerta con el Santo que todos tenemos en algún rincón de nuestra casa, las vecinas de su calle, el de los cacharros de su velá que aprovecha un instante para salir de su atracción y persignarse al verlo pasar (como todos los años), lo saben los cohetes de Luis... En definitiva, todo Arahal.
Ha comenzado la cuenta atrás, que Luis encienda la mecha de otro cohete paduano mientras D. Manuel Rodríguez, desde el cielo marca el cuatro por cuatro de la partitura del Himno de San Antonio mientras los devotos que no están se ponen sus mejores galas y sus medallas para verlo salir desde el mejor palco del Cielo.
Sueñen y disfruten porque tardará en pasar lo mismo que la mecha de uno de esos cohetes que suenan a gloria y sin darnos cuenta se nos escaparán estos días de las manos.
Ermita blanca, abierta de par en par. Abuelas, madres, vecinos, van hacia sus puertas dirigidos por el sonido de su escueta espadaña. Es pequeña aún así hasta los topes. Sube el primer cohete al cielo: Comienza el Triduo a San Antonio.
"Si busca milagros mira..." suena en todo el barrio durante la Eucaristía; un descanso y a seguir con los farolillos, flores de papel y banderolas: "Todo es poco para Él", me comentaba una vecina que con suma destreza hacía flores blancas y marrones para el vecino más Santo y Bendito.
Siguen los cohetes que suben a un cielo sumergido en el arrebol de una tarde de principios del estío. Esa pólvora cambiará la hora de ser lanzada al domingo por la mañana: San Antonio sale a la calle. Con el rezo del Santo Rosario llega a la Parroquia, la mayor de la provincia. Cuando se encuentra en sus andas en el altar mayor, miras hacia la puerta y está todo lleno. "Mira que es grande la Parroquia pero más grande es la Fe hacia San Antonio"; "Han tenido que poner hasta las bancas del Sagrario" dice una paduana de medalla de oro con la imagen de San Antonio en su cuello colgado todo el año y toda la vida. Y a lo que añado: con instantáneas así no hace falta dudar sobre el patronazgo del fraile franciscano más querido de Arahal.
Todo es júbilo, San Antonio sale en busca de Casa. Paso por alto cualquier problema o malentendido porque pienso que San Antonio es más importante que cualquier problema terrenal y seguro que pondrá orden.
Entra. Se repite la estampa de siempre, caras de todos los años y si falta alguien, teniendo siempre presente a aquel que no ha ido detrás hoy.
¿Tiempos modernos? En absoluto.
Sea el año que sea la imagen es la misma. Se bendice el pan y todo el mundo, cual regalo de 6 de enero lo guarda como oro en paño. Hoy es el día que mejor y más bendecido se come en las mesas de Arahal. Ha comenzado la cuenta atrás, lo sabe el joven músico que debutará este año, Rosarito quien vive puerta con puerta con el Santo que todos tenemos en algún rincón de nuestra casa, las vecinas de su calle, el de los cacharros de su velá que aprovecha un instante para salir de su atracción y persignarse al verlo pasar (como todos los años), lo saben los cohetes de Luis... En definitiva, todo Arahal.
Ha comenzado la cuenta atrás, que Luis encienda la mecha de otro cohete paduano mientras D. Manuel Rodríguez, desde el cielo marca el cuatro por cuatro de la partitura del Himno de San Antonio mientras los devotos que no están se ponen sus mejores galas y sus medallas para verlo salir desde el mejor palco del Cielo.
Sueñen y disfruten porque tardará en pasar lo mismo que la mecha de uno de esos cohetes que suenan a gloria y sin darnos cuenta se nos escaparán estos días de las manos.
¡A LA GLORIA PADUANOS!

Comentarios
Publicar un comentario